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lunes, 21 de mayo de 2018

CURRÍCULUM VITAE: IMAGINACIÓN AL PODER.


El recurso más escaso no es el oro ni el tiempo. En el tiempo en el que vivimos el recurso más escaso es la atención de las personas. Una de las principales características de un buen currículum vitae es, precisamente, que llame la atención. Si no conseguimos que nuestro curriculum tenga ese efecto es como si no existiese. 

Hace unos días, en Elche, impartiendo un programa de emplehabilidad de la Escuela de organización Industrial me topé con algo realmente curioso. El currículum vitae que vemos en las imágenes. Un curioso “folleto” en el que vienen explicados ,y muy bien resumidos, la trayectoria, capacidades e intereses de esta joven que se define como futura zoologa.







Una de las principales ventajas de este tipo de currículum es que ahorra mucho tiempo a quien lo lea y desde luego que no pasa desapercibido. Luis Puchol, Catedrático de la Universidad Pontificia Comillas, decía que las características que un currículum tenía que cumplir eran las del acrónimo AIDA; llamar la atención, provocar interés en leerlo, suscitar el deseo de contactar con la persona e impulsar a la acción. 

Puede ser, que luego esta chica no consigan su objetivo final. En cualquier caso, lo que sí puedo afirmar es que tiene muy claro cuál es su objetivo y de momento consiste en que la llamen para una entrevista. Quien piense que un currículum vitae es un medio para conseguir un empleo se está equivocando de principio a fin. El objetivo de un currículum ha de ser conseguir una entrevista, nunca un trabajo. Eso, vendrá después. 




 

Guillermo Sánchez Prieto


                                        

miércoles, 13 de diciembre de 2017

CUANDO TIENES UNA ENTREVISTA DE TRABAJO ¿QUIÉN ENTREVISTA A QUIÉN?


Cuando tenemos una entrevista de trabajo es común conceder el poder a quien nos entrevista. Con conceder el poder me refiero a pensar que la única capacidad de decisión es la de la persona que nos entrevista o la de la empresa que representa. Sin embargo, con este post es posible que nos demos cuenta de que necesariamente no tiene porque ser así.



Mi colega Chomin Alonso afirma con toda razón, que en una conversación, quién pregunta controla. Por lo general,  cuando acudimos a la entrevista vamos con la actitud de que la persona nos entrevista a nosotros pero nunca al revés. ¿Por qué no hacerlo de esta manera? Entrevista tú también a la empresa que te está entrevistando. Que se note que tú también tienes capacidad de elegir, que tú también eres responsable de tus decisiones, que tú también tienes poder.

Por lo general cuando el entrevistador de la empresa acaba de explicar lo que considera oportuno, llega el consabido ¿tienes alguna pregunta? A lo que la mayoría dice no, a los que por lo general no se suele seleccionar. Una minoría pregunta casi siempre por tres elementos: salario, horario y vacaciones. A esta minoría tampoco se la suele seleccionar puesto que la impresión que causa es la de buscar la recompensa y no preguntar por el esfuerzo. Una ínfima minoría es más avispada. ¿Quieres formar parte de esta minoría que por lo general suele continuar con la selección? Entonces sigue leyendo, por favor.


Si quieres trasmitir que eres bueno en lo tuyo entonces pregunta por los medios que vas a tener disponibles para acceder a ese puesto que tanto dices que quieres. Esto es, pregunta por todo aquello que tenga que ver con lo necesario para poder desarrollar tu trabajo lo mejor posible. Un ejemplo: si fueses pianista profesional y te requiriesen un recital de piano preguntarías por aspectos tales como el piano, el tipo de auditorio, el banquetín que vas a utilizar, la iluminación, etc. En el caso de tu puesto de trabajo es exactamente lo mismo, si vas a trabajar como contable, por ejemplo, pregunta por qué tipo de programa informático utilizan, qué tipo de entorno operativo, si vas a tener posibilidades de formarte, si hay un plan de prevención de riesgos laborales, etc. En definitiva pregunta por todos los medios que consideres necesarios para seguir siendo el número uno que dices ser. De esta manera tú también entrevistas a la empresa. Tú también demuestras que tienes poder y tú también demuestras que eres profesional. Recuerda, el que pregunta controla.


Guillermo Sánchez Prieto
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ME ESTÁN QUITANDO MI PUESTO DE TRABAJO
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lunes, 3 de julio de 2017

ME ESTÁN QUITANDO MI PUESTO DE TRABAJO


Siempre me llamo la atención la expresión “me están quitando mi trabajo”  cuando las empresas procede a los expedientes de regulación de empleo o despiden a alguien. El trabajo fijo es algo casi del pasado. Nos guste o no, nos tenemos que acostumbrar a empleos cada vez más eventuales y menos predecibles. Mi colega Chomin Alonso y yo estamos escribiendo un libro titulado “Sin Sin Sin”. (Sin salario, Sin oficina, Sin horario). En esta obra comentamos cómo está cambiando el mundo del trabajo y cómo subirse a ese tren antes de que tome demasiada velocidad y no nos podamos subir.


La expresión en cuestión la he escuchado de activos trabajadores que defienden su puesto de trabajo, actitud sin lugar a dudas meritoria. No obstante dicha expresión parece un tanto perversa y explicaremos por qué.

¿Tu trabajo es realmente tuyo? ¿Uno tiene realmente posesión de su puesto de piloto, médico o docente? Si realmente fuese una propiedad y la persona tuviese una plaza de profesor, de piloto o lo que fuese podría venderla, alquilarla u obtener frutos de su trabajo. Estoy rizando el rizo.  Pero lo cierto es que no es una propiedad como tal.

Ante la expresión de “me están quitando mi trabajo” me gustaría hacer una puntualización y es que uno no tiene un trabajo. Como mucho una profesión, pero nunca un puesto de trabajo,  como mucho uno es titular de un puesto de trabajo, pero nunca tiene un puesto de trabajo. Dicho puesto de trabajo como mucho sería de la empresa, de la organización laboral, pero nunca del trabajador.


Conste que no estamos intentando desprestigiar la labor de los sindicatos, son necesarios y muy necesarios, pero a veces la actitud de decirles eso a los trabajadores no es la más adecuada. Ni siquiera para ellos mismos a la hora de proteger su puesto de trabajo.

En el tan traído pensar el hablar y hablar el pensar, me viene a la memoria la frase de Guillermo de la Dehesa miembro de la Real Academia de la lengua: “Un lenguaje pobre lleva a un pensamiento pobre”. Por eso el hecho de pensar que tu trabajo es tuyo te lleva a defender algo equivocado. Defiende tu profesión, defiende tus derechos, defiende tu dignidad pero nunca puedes defender, y lo que es más, reclamar como tuyo algo que no es de nadie.

 
Guillermo Sánchez Prieto

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miércoles, 3 de mayo de 2017

LA MEJOR PELÍCULA PARA ENCONTRAR EMPLEO (O NO)


Dedicado a quienes, de verdad buscan empleo

Una de las mejores películas que he visto en los últimos años que aborda el tema de la crisis económica y la empleabilidad de los últimos años es The company men (John Wells, 2010). Esta película relata la crisis de un gran grupo empresarial en el que su cúpula directiva prefiere sacrificar empleos a renunciar a privilegios, excesos y frivolidades. De manera progresiva se sigue la historia de tres empleados que dejan de serlo. A partir de ahí se observan tres actitudes que reflejan valores y manifiestan comportamientos sobre cómo encontrar o no empleo. De hecho, esta película es una de las  tareas casi obligatorias en nuestro curso Trabaja en seis meses (o te devolvemos el dinero). 



Veamos los tres caracteres:

El sobrado. El personaje interpretado por Benn Affleck es el del habitual hombre de empresa excesivamente seguro de si mismo, confiado en que él no debe acometer ciertas tareas y que va a encontrar empleo en cuestión de semanas. La realidad le indica que ni es tan bueno como se cree ni el mercado está tan fácil como se pensaba. Este personaje no encuentra un empleo hasta que toca fondo. Es interesante ver cómo se comporta en los momentos previos a las entrevistas y durante las mismas. Realmente no invierte su tiempo en nada productivo pues piensa que está todo conseguido y que no hay que hacer nada. Finalmente ha de aceptar trabajos que nada tienen que ver con su trayectoria profesional y hasta que no toca fondo y se ve obligado a trabajar de albañil, no despega. Moraleja: ponte manos a la obra cuanto antes y acepta algo para después negociar. Siempre estás a tiempo de salir, pero no de entrar. La mejor frase: “no puedo parecer un imbécil más con un currículum en la mano. Tengo que parecer un triunfador“

El cobarde. Chris Cooper encarna la imagen de un hombre leal a la compañía en la que ha estado toda su vida trabajando. Cuando es despedido, la situación le supera y no sabe qué hacer. De hecho apenas da algún paso y ruega por un trabajo, casi lo mendiga. Es interesante observar de este personaje cómo se deja presionar por su pareja, por su hija y por la situación. Incapaz de decir no. Moraleja: cuanto antes aceptes que estás en el desempleo, antes comenzarás a buscar trabajo de calidad. La mejor frase: “no sé qué está pasando pero me he escondido aquí durante todo el día”.

El resolutivo. Tommy Lee Jones interpreta el papel de un hombre de la empresa que codo con codo levantó junto al dueño un emporio industrial de cientos de millones de dólares. Es el más rápido en aceptar que las cosas son distintas, que ya no tiene un empleo y también es el más rápido en ponerse manos a la obra. Sus motivaciones no son el dinero fácil y una vida lujosa. Sus motivaciones son crear empleo de calidad y vivir su vida laboral con pasión y sentido. Moraleja: si nadie te da una solución crea la tuya propia. La mejor frase: “siempre he dicho lo que estaba bien y lo que estaba mal y esto esta mal”.

¿Qué papel estás interpretando? ¿Qué papel quieres interpretar? De ti depende. Buen cine y buen trabajo.



 
Guillermo Sánchez Prieto


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martes, 27 de septiembre de 2016

TU MARCA PERSONAL: ¿TU HUELLA PROFESIONAL?

Tu Marca Personal, esa que define quién eres, ¿es la clave para convertirte en un profesional que deja huella?

¿UNA NUEVA MODA?
Cada cierto tiempo, aparecen conceptos de moda en el mundo del management y de la gestión de empresas que suelen ocupar lugares destacados de artículos, blogs y prensa especializada. Bajo la etiqueta de “tendencias”, estos conceptos suelen ser un reclamo para todo tipo de profesionales que se autocalifican como innovadores y que despliegan una importante oferta de servicios alrededor de ellos. En muchos casos, se trata del mismo “perro con distinto collar” y dichos conceptos suelen desinflarse con la misma rapidez con la que aparecen otros nuevos.

En este contexto, pudiera pensarse que el concepto: “Marca Personal” es otro, de tantos, que pudiera estar de moda y que es utilizado en la actualidad de manera masiva. Nada más lejos de la realidad. El actual paradigma profesional ha cambiado por completo las reglas del juego. Nos encontramos en un escenario con un mercado laboral con altas cifras de desempleo y un tejido empresarial en clara tendencia al trabajo en red a través de profesionales independientes y colaboradores externos orientados a proyectos. Este entorno, turbulento y cambiante, exige a los profesionales ser identificados, ser reconocibles en el mercado, ser la opción preferente. En definitiva, contar con una Marca Personal sólida y creíble. Hoy por hoy, formar parte de una inmensa masa de profesionales y no contar con nada “especial”, equivale a estar en “tierra de nadie”, o, lo que es lo mismo, a ser uno más, sin más. Esta situación exige a todos los profesionales contar con algún tipo de habilidad singular. Ser especialmente buenos en algo. De lo contrario…


Esta perspectiva genera en las personas cierto pánico ante esta nueva forma de interrelacionarse y de generar ingresos, pero, al mismo tiempo, es una fantástica oportunidad para tener una vida más plena, más interesante. Es una oportunidad para conocer a muchas más personas, trabajar en entornos más diversos y generar proyectos más creativos y variados.

Si te preguntas si generar una potente Marca Personal en tu entorno profesional puede ser un valor a tu favor, la respuesta es: Absolutamente, sí.

¿QUÉ ES LA MARCA PERSONAL Y CUÁL ES SU OBJETIVO?
Una Marca Personal es, sencillamente, la huella que dejamos en nuestra forma de hacer las cosas. Es una forma singular de hacer, de comportarse, de ser quien somos.
Cuando, como profesionales, conectamos con nuestros valores y propósitos, y somos capaces de poner nuestros talentos y capacidades al servicio de dichos propósitos, nos mostramos como personas auténticas. Personas que brillan con luz propia, que tienen voz y en las que se puede confiar. En un escenario tan convulso como el descrito, los profesionales más valorados, dentro y fuera de las organizaciones, son aquellos a los que se identifica, a los que se ve y percibe como más colaborativos y útiles, más auténticos y naturales. Aquellos que aportan un valor diferencial y generan credibilidad. Una credibilidad ganada con el paso del tiempo y el logro de proyectos llevados a cabo a lo largo de su trayectoria. Si la Marca Personal no es sino la huella que dejamos en el resto, podemos afirmar que todos tenemos nuestra propia Marca Personal, sólo que algunas personas la tienen más trabajada y orientada a objetivos concretos. Definitivamente, el objetivo de una Marca Personal es ser reconocidos, elegidos y recordados, por encima del resto, en un área profesional concreta. Ello conlleva trabajarla de manera consciente a través de los diferentes elementos que la componen.

LA FÓRMULA MAESTRA
Para conocer los elementos nucleares de una marca personal utilizaremos la siguiente fórmula:


Como puedes apreciar, la fórmula refleja siete variables. Asimismo, hay dos bloques diferenciados. El primero hace referencia a lo que hemos denominado elementos esenciales y el segundo a elementos de apoyo. Veamos qué representa cada variable:

ELEMENTOS ESENCIALES
Comenzamos con el primer bloque. Les llamamos esenciales, pues tienen que ver con aspectos verdaderamente íntimos y personales.

V: Valor / Talento: Una marca personal es capaz de aportar una propuesta de valor. Es decir, ofrece algo que es útil a otros. Algo tangible que se apoya en su talento y en sus fortalezas. De esa manera, una marca personal permite ocupar un lugar en la mente de las personas (ya sean clientes, colaboradores, jefes, etc.) y es reconocida y asociada a algo en la que es referente. Es decir, aporta un alto valor en un aspecto muy específico, tangible, concreto. Algo con nombre y apellidos.

Por ejemplo, somos capaces de identificar para qué sirve algo tan simple como una maleta o un bolígrafo. Aunque pudiéramos darle otros usos, es fácil reconocer su utilidad. Sin embargo, si trasladas esta cuestión a ti mismo, como profesional: ¿para qué vales?¿en qué eres útil?, verás que no es tan sencillo dar una respuesta. Si continuamos con el mismo ejemplo, dicha maleta o el bolígrafo, son, además, los objetos que mejor cubren su función (parece obvio pensarlo), por lo que, llevado al terreno de las personas, podríamos decir que cuando una persona define muy bien su utilidad (su valor), en cierto modo, ese valor le confiere cierto estatus de expertise en dicha materia.
C: Creíble / Confiable: Una marca personal debe generar confianza, es decir, una experiencia y un recorrido asociado al éxito, a excelentes resultados y a profesionalidad. Todo ello genera credibilidad. Tenemos la certeza de que se puede contar con esa persona.
Dos son los elementos que permiten generar confianza y credibilidad a un profesional de manera sostenible en el tiempo: Los logros obtenidos a lo largo de su trayectoria empresarial y la transparencia y la ética con los que los ha llevado a cabo.

V: Visibilidad: Una marca personal debe ser visible a otros. Es decir, se debe mostrar y exponer para que otros la puedan visualizar y reconocer. De no ser así, poco menos que no existe, nadie la puede encontrar. Para ser visible se debe servir de diferentes canales, tanto físicos como virtuales, como por ejemplo; Encuentros, Congresos o Redes Sociales.

P: Posicionamiento: El posicionamiento de una Marca Personal está relacionado con ocupar un lugar en la mente de sus clientes o colaboradores. Ellos deben asociarla a algún tipo de actividad concreta y, además, tener un concepto alto de ella a ese respecto.

Por ejemplo, si pienso en alguien para pintar mi casa, en seguida viene a mi cabeza el nombre del profesional que sé que hará un gran trabajo, entre otras cosas, porque sé que desarrolla muy bien su trabajo (Valor), que es un profesional del que me puedo fiar (Confiable), ya que en el pasado me ha satisfecho mis expectativas, y, finalmente, es un profesional que se preocupa por mantener el contacto con sus clientes, por lo que me ha añadido como contacto en Facebook, donde puedo ver muy a menudo los trabajos que va haciendo para otras personas (Visible).


ELEMENTOS DE APOYO
Tras los elementos esenciales, analizaremos otros conceptos que sirven para apoyar el desarrollo de los anteriores, como son:

R: Realidad: Toda Marca Personal necesita un marco de referencia. Necesita conocer el entorno en el que se desenvuelve, pues el escenario y el contexto condiciona. No es lo mismo trabajar determinado tipo de servicios especializados en una ciudad grande que en una zona rural.

Por ejemplo, si quieres ser un referente en peluquería y estética canina, lógicamente, deberás estar en un entorno físico en el que esa propuesta de valor tenga cabida. Tal vez en ciudades con un importante número de personas sensibilizadas con este tipo de servicios y con capacidad para poder pagarlos. De ese modo, la marca personal debe ser diseñada de acuerdo al entorno en el que quiere operar y a la realidad que le rodea (factores sociales, económicos, tecnológicos, culturales, …).

D: Diseño: Una Marca Personal requiere de una estética homogénea, reconocible y singular. Todo aquello que rodea a esa Marca está impregnada por una determinada forma de hacer, una apariencia común en sus elementos que hacen identificar inmediatamente a quién pertenece ese “sello”,  ese estilo propio. El diseño no comprende exclusivamente a elementos gráficos, sino que abarca, del mismo modo, aspectos como la forma de relacionarse e interactuar con las personas del entorno, el estilo comunicativo, la forma de vestir, etc. En definitiva, hay una relación muy directa con la imagen que esa marca personal proyecta al exterior y que es fácilmente reconocible por otros.

T: Tecnología: Una Marca Personal debe servirse de la tecnología para tener mayor proyección y alcance. De hecho, sin tecnología no se puede competir. Como señalábamos en el anterior post, se produce un efecto curioso y contrapuesto, de tal forma que, por un lado, la tecnología es la que da plataforma al talento para alcanzar su máximo potencial y, al mismo tiempo, necesitamos una base de talento para poder manejar la tecnología y sacarle todo el partido que puede ofrecernos.


Se estima que, en los próximos años, no van a existir el 47% de los empleos actuales, debido a la tecnología. El trabajo no estará allí. Gran paradoja: Mientras, en la actualidad, el trabajo manual ha perdido valor y la tecnología sustituye a la persona en el puesto de trabajo, debemos diferenciarnos poniendo el foco en ser más “Artesano + Autor + Original” con la tecnología como plataforma de desarrollo y de expansión. Curioso, ¿verdad? Un trabajo más artesanal y singular que necesita de la tecnología como plataforma en entornos en los que la tecnología no pueda sustituirte. Uhmmm¡¡¡ Todos preparados para ser Artesanos 3.0.!!!

Tras conocer los elementos que conforman una Marca Personal, en el siguiente post veremos un Esquema de 5 pasos para desarrollar tu mejor versión. Estate atento…;-)


RAÚL DE TENA
Experto en Marca Personal










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Más información en info@blugrupo.com o llamando al 657 845 569

viernes, 16 de septiembre de 2016

¿VOLVEMOS A LA SEGURIDAD EN EL EMPLEO?


En uno de los momentos más complicados de la Historia se da la gran paradoja en la que, mientras más complicado parece el acceso al mundo del trabajo, más parece que nos acercamos a la seguridad en el empleo. Sí, como suena. Esta situación tiene mucho que ver con el nuevo paradigma de relaciones laborales en el que estamos inmersos:

Hemos entrado en un nuevo paradigma de relaciones entre empresas y profesionales en el que la unidad fundamental de la nueva economía no es la empresa, sino el individuo. Las tareas no las asigna y controla una cadena estable de dirección, sino que las llevan a cabo, de manera autónoma, contratistas independientes.
Estos profesionales, electrónicamente conectados, se agrupan en redes fluidas y temporales para producir y vender bienes y servicios. Cuando finaliza el trabajo, la red se desmantela y sus miembros vuelven a ser agentes independientes que circulan por la economía en busca del siguiente encargo“.

Esta afirmación fue realizada por Thomas Malone y Robert Laubacher en su artículo <<The dawn of the e-lance economy>> publicado en la HARVARD BUSINESS REVIEW en Septiembre de 1998. Mucho ha llovido desde entonces, pero no podían estar más acertados. Cualquiera diría que, al igual que en la película “Regreso al Futuro”, viajaron adelante en el tiempo para vivir en primera persona lo que sucedería 15 años después.

La compleja situación de crisis que estamos sufriendo (sea de valores, económica, política,…), la incertidumbre que generan la inestabilidad y los radicales cambios a todos los niveles y el rápido desarrollo de tecnologías colaborativas, han llevado a una completa ruptura del paradigma empresarial, tal y como lo conocíamos hasta ahora. En este contexto, hemos pasado del poder jerárquico al poder de valor añadido, lo que implica que las empresas dejen de pensar en contratar empleados (no los necesitan) y se orienten a colaborar con profesionales externos que aporten dicho valor añadido desde fuera y de forma mucho más flexible. Profesionales de alto valor, mucho más accesibles, que trabajen en un tiempo determinado, para proyectos específicos y a cambio de una retribución basada en el valor, no en la presencia física de una persona en su puesto de trabajo.


En paralelo, las personas están viviendo un proceso de “miedo escénico” en el que entienden la necesidad de reinventarse profesionalmente para convertir su experiencia en “algo” vendible, lo que les obliga a trabajar su marca personal con el objetivo de aportar un valor útil, configurarse como personas confiables y poseer cierta visibilidad, y, de ese modo, cambiar el paradigma de empleado por el de dicho profesional “interdependiente”.

A este escenario hay que incorporar la visión de las diferentes generaciones (Baby boomers, Generación X, Generación Y, o Millennials, y Generación Z, o Nativos Digitales) así como qué motivaciones son las que les impulsan en el ámbito personal y profesional. Con estructuras cada vez más planas, colaborativas y basadas en el valor añadido, más que en la jerarquía, la pregunta es: ¿Se puede seguir manteniendo el mismo esquema profesional que hace tan sólo unos meses?

¡¡¡Sin lugar a dudas, NO!!! 

Se necesitan profesionales capaces de convertir en un “producto / servicio” tangible su experiencia y know how acumulado a lo largo de años en su puesto de trabajo. Profesionales visibles y fiables. Profesionales, finalmente, con una buena Marca Personal.

¿Volvemos a la seguridad en el empleo?

Es curioso que esta incertidumbre que genera este nuevo escenario, en realidad, no tenga nada de nueva. Mucho antes del advenimiento de la Gran Empresa, antes de la aparición de la Seguridad Social o del Seguro por Desempleo, hace algunos siglos, el funcionamiento de la Economía a lo largo de la Historia de la Humanidad se basaba en artesanos que desempeñaban un Oficio (destreza comercializable), eran Distinguidos por lo que hacían (eran memorables y estaban identificados) y poseían una gran Capacidad de relación social (contaban con un apoyo “colegial” o “gremial” activo).

De ese modo, volvemos a una seguridad tan vieja como la del herrero del Nuevo Mundo. Se trata de ser tan realmente bueno, meticuloso y responsable en lo que haces (asegurándote de que eso necesita hacerse) que el mundo abre un camino, a la velocidad de la luz, hasta tu ordenador personal.

Una diferencia esencial es que el artesano del pasado tenía una zona de influencia determinada y apegada al terreno físico y el artesano del presente tiene un campo de juego tan grande como el mundo. Es ahí donde aparece la necesidad de ser visible por encima de otros artesanos.

La paradoja del trabajo “manual-tecnológico”

Y es, en este contexto, en el que se presenta una gran paradoja: mientras, en la actualidad, el trabajo manual ha perdido valor y la tecnología sustituye a la persona en el puesto de trabajo, debemos diferenciarnos poniendo el foco en ser más “Artesano + Autor + Original” con la tecnología como plataforma de desarrollo y de expansión. Curioso, ¿verdad? Un trabajo más artesanal y singular que necesita de la tecnología como plataforma en entornos en los que la tecnología no pueda sustituirte.

Sea como fuere, tenemos que volver a trabajar como artesan@s de siglos pasados, pero con herramientas del presente, aportando un valor diferencial, singular, y teniendo presencia visible para aquellos a los que nos dirigimos.
¡¡¡Todos preparados para ser Artesanos 3.0.!!!


RAÚL DE TENA
Experto en Marca Personal 


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Más información en info@blugrupo.com o llamando al 657 845 569