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lunes, 21 de mayo de 2018

CURRÍCULUM VITAE: IMAGINACIÓN AL PODER.


El recurso más escaso no es el oro ni el tiempo. En el tiempo en el que vivimos el recurso más escaso es la atención de las personas. Una de las principales características de un buen currículum vitae es, precisamente, que llame la atención. Si no conseguimos que nuestro curriculum tenga ese efecto es como si no existiese. 

Hace unos días, en Elche, impartiendo un programa de emplehabilidad de la Escuela de organización Industrial me topé con algo realmente curioso. El currículum vitae que vemos en las imágenes. Un curioso “folleto” en el que vienen explicados ,y muy bien resumidos, la trayectoria, capacidades e intereses de esta joven que se define como futura zoologa.







Una de las principales ventajas de este tipo de currículum es que ahorra mucho tiempo a quien lo lea y desde luego que no pasa desapercibido. Luis Puchol, Catedrático de la Universidad Pontificia Comillas, decía que las características que un currículum tenía que cumplir eran las del acrónimo AIDA; llamar la atención, provocar interés en leerlo, suscitar el deseo de contactar con la persona e impulsar a la acción. 

Puede ser, que luego esta chica no consigan su objetivo final. En cualquier caso, lo que sí puedo afirmar es que tiene muy claro cuál es su objetivo y de momento consiste en que la llamen para una entrevista. Quien piense que un currículum vitae es un medio para conseguir un empleo se está equivocando de principio a fin. El objetivo de un currículum ha de ser conseguir una entrevista, nunca un trabajo. Eso, vendrá después. 




 

Guillermo Sánchez Prieto


                                        

lunes, 26 de febrero de 2018

MAGIA PARA ENCONTRAR EMPLEO


Hace unas semanas me encontré con lo que veis en las fotografías en el escaparate de una tienda de productos esotéricos. Ungüentos, velas, aceites, zumos y por supuesto amuletos. Todo para encontrar empleo. La magia no existe, pero hay cosas mágicas. Un aceite corporal no te va a dar empleo, pero quizás un ritual determinado te puede ayudar a dejar de pensar de la manera (equivocada) en la que estabas pensando y en la que estabas actuando. Los rituales, las ceremonias sean los que sean, nos ayudan a hacer una especie de reset  mental.


Algunas personas lo atribuyen a la suerte. No creo en la suerte pues como dice José Ramón Bustos, filósofo y teólogo, suele decir “Llamamos azar a lo que desconocemos”. Una chica recién despedida – anécdota verídica – camina hacia su casa. En el trayecto se cruza con su antigua jefa, se saludan y comienzan a conversar. Resultado, su ex jefa volvió a ser su jefa. Encontró trabajo el mismo día que la despidieron. La persona que me relató este sucedido añadió a modo de coda  y a modo de queja “Es que hay gente que tiene una suerte”. Pues no. Muchas personas tienen ex -jefes/as y estos no se saludarían. La suerte es un cúmulo de circunstancias en la que cada uno tiene una parte de contribución.




Esperar un golpe de suerte, o un funcionamiento mágico, puede funcionar pero las más de las veces lo que funciona es lo que uno puede hacer, más que dejarse llevar por la situación. Al final nos fijamos en el resultado, no en el proceso y ese es el peor error que podemos cometer. Ponte las pilas y cambia: comienza a llamar a tus contactos, especialízate y aprende del sector en el que dices que quieres trabajar, mejora tu CV, actualiza tu perfil en redes sociales, cuida tu aspecto, aprende a comunicar mejor… lo que sea, pero haz algo. La magia no existe pero si actúas puede suceder algo mágico.




GUILLERMO SÁNCHEZ 
Estrategias y hábitos personales para encontrar empleo










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miércoles, 13 de diciembre de 2017

CUANDO TIENES UNA ENTREVISTA DE TRABAJO ¿QUIÉN ENTREVISTA A QUIÉN?


Cuando tenemos una entrevista de trabajo es común conceder el poder a quien nos entrevista. Con conceder el poder me refiero a pensar que la única capacidad de decisión es la de la persona que nos entrevista o la de la empresa que representa. Sin embargo, con este post es posible que nos demos cuenta de que necesariamente no tiene porque ser así.



Mi colega Chomin Alonso afirma con toda razón, que en una conversación, quién pregunta controla. Por lo general,  cuando acudimos a la entrevista vamos con la actitud de que la persona nos entrevista a nosotros pero nunca al revés. ¿Por qué no hacerlo de esta manera? Entrevista tú también a la empresa que te está entrevistando. Que se note que tú también tienes capacidad de elegir, que tú también eres responsable de tus decisiones, que tú también tienes poder.

Por lo general cuando el entrevistador de la empresa acaba de explicar lo que considera oportuno, llega el consabido ¿tienes alguna pregunta? A lo que la mayoría dice no, a los que por lo general no se suele seleccionar. Una minoría pregunta casi siempre por tres elementos: salario, horario y vacaciones. A esta minoría tampoco se la suele seleccionar puesto que la impresión que causa es la de buscar la recompensa y no preguntar por el esfuerzo. Una ínfima minoría es más avispada. ¿Quieres formar parte de esta minoría que por lo general suele continuar con la selección? Entonces sigue leyendo, por favor.


Si quieres trasmitir que eres bueno en lo tuyo entonces pregunta por los medios que vas a tener disponibles para acceder a ese puesto que tanto dices que quieres. Esto es, pregunta por todo aquello que tenga que ver con lo necesario para poder desarrollar tu trabajo lo mejor posible. Un ejemplo: si fueses pianista profesional y te requiriesen un recital de piano preguntarías por aspectos tales como el piano, el tipo de auditorio, el banquetín que vas a utilizar, la iluminación, etc. En el caso de tu puesto de trabajo es exactamente lo mismo, si vas a trabajar como contable, por ejemplo, pregunta por qué tipo de programa informático utilizan, qué tipo de entorno operativo, si vas a tener posibilidades de formarte, si hay un plan de prevención de riesgos laborales, etc. En definitiva pregunta por todos los medios que consideres necesarios para seguir siendo el número uno que dices ser. De esta manera tú también entrevistas a la empresa. Tú también demuestras que tienes poder y tú también demuestras que eres profesional. Recuerda, el que pregunta controla.


Guillermo Sánchez Prieto
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lunes, 16 de octubre de 2017

SEIS ERRORES FRECUENTES (Y SEIS SOLUCIONES) AL NEGOCIAR TU AUMENTO DE SUELDO


1.    No hacerlo. No intentarlo es el primer error. No esperes a que te caiga del cielo. Un colega y amigo se enfadó cuando le concedieron un aumento de sueldo. El motivo del enfado se debió a que cuando se lo solicitó a su jefe este le dijo en seguida: de acuerdo.
2.    No pedir una cantidad concreta o un porcentaje determinado. Pones a tu jefe en un doble problema. Primero el hecho en sí. Segundo el que tiene que calcular cuánto. Dáselo resuelto y conforme a un criterio objetivo.


3.    No sustentarlo en datos. Es normal que te pregunten por qué. No valen argumentos baratos. Si no tienes una evidencia es que a lo mejor no tienes claro si te lo mereces.
4.    Enfadarte si no lo consigues. Si aceptas las reglas del juego tienes que saber perder. Puede que el año que viene lo consigas o que lo pospongas hasta la consecución de determinados objetivos. Pero no desesperes si te dicen que no.



5.    No distinguir entre objetivos y metas. Si te planteabas un aumento de 100 euros pero consigues 50 ¿Has fracasado? Desde luego que no, has conseguido un aumento y sabes que es un buen aumento. Tu meta: aumento de sueldo; tu objetivo: 100€. Ten claro hasta dónde puedes llegar a bajar.
6.    No dar las gracias. Podrían no haberlo hecho y te pueden poner mil excusas. A poco que consigas y que te concedan muestra tu agradecimiento.

Guillermo Sánchez Prieto
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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lunes, 3 de julio de 2017

ME ESTÁN QUITANDO MI PUESTO DE TRABAJO


Siempre me llamo la atención la expresión “me están quitando mi trabajo”  cuando las empresas procede a los expedientes de regulación de empleo o despiden a alguien. El trabajo fijo es algo casi del pasado. Nos guste o no, nos tenemos que acostumbrar a empleos cada vez más eventuales y menos predecibles. Mi colega Chomin Alonso y yo estamos escribiendo un libro titulado “Sin Sin Sin”. (Sin salario, Sin oficina, Sin horario). En esta obra comentamos cómo está cambiando el mundo del trabajo y cómo subirse a ese tren antes de que tome demasiada velocidad y no nos podamos subir.


La expresión en cuestión la he escuchado de activos trabajadores que defienden su puesto de trabajo, actitud sin lugar a dudas meritoria. No obstante dicha expresión parece un tanto perversa y explicaremos por qué.

¿Tu trabajo es realmente tuyo? ¿Uno tiene realmente posesión de su puesto de piloto, médico o docente? Si realmente fuese una propiedad y la persona tuviese una plaza de profesor, de piloto o lo que fuese podría venderla, alquilarla u obtener frutos de su trabajo. Estoy rizando el rizo.  Pero lo cierto es que no es una propiedad como tal.

Ante la expresión de “me están quitando mi trabajo” me gustaría hacer una puntualización y es que uno no tiene un trabajo. Como mucho una profesión, pero nunca un puesto de trabajo,  como mucho uno es titular de un puesto de trabajo, pero nunca tiene un puesto de trabajo. Dicho puesto de trabajo como mucho sería de la empresa, de la organización laboral, pero nunca del trabajador.


Conste que no estamos intentando desprestigiar la labor de los sindicatos, son necesarios y muy necesarios, pero a veces la actitud de decirles eso a los trabajadores no es la más adecuada. Ni siquiera para ellos mismos a la hora de proteger su puesto de trabajo.

En el tan traído pensar el hablar y hablar el pensar, me viene a la memoria la frase de Guillermo de la Dehesa miembro de la Real Academia de la lengua: “Un lenguaje pobre lleva a un pensamiento pobre”. Por eso el hecho de pensar que tu trabajo es tuyo te lleva a defender algo equivocado. Defiende tu profesión, defiende tus derechos, defiende tu dignidad pero nunca puedes defender, y lo que es más, reclamar como tuyo algo que no es de nadie.

 
Guillermo Sánchez Prieto

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martes, 16 de mayo de 2017

LOS COBARDES NUNCA EMPEZARON, LOS DÉBILES MURIERON EN EL CAMINO, SÓLO LOS FUERTES LLEGARON


Dedicado a Pili

La fotografía pertenece a la película "About Schmidt" en España "A propósito de Schmidt". Cuenta la historia de un hombre que al término de su jubilación se cuestiona si su vida ha tenido sentido. La cinta está magistralmente interpretada por Jack Nicholson y al final de la misma, mientras el melancólico jubilado visita un museo sobre los pioneros en Nebraska, se encuentra con esta frase. "Los cobardes nunca empezaron, los débiles murieron en el camino, sólo los fuertes llegaron. Eran los pioneros".


A los emprendedores nos ocurre algo parecido, hemos tenido miedo de comenzar, hemos tenido la debilidad de abandonar (que tampoco sería una debilidad, sino en ocasiones inteligencia) y en algún caso es posible que muramos en el camino, lo cual tampoco sería un fracaso. Lo que sí es cierto es que si abandonas no ganas, como diría Napoleon Hill "los que abandonan nunca ganan y un ganador nunca abandona".

Estados Unidos es un país en el que la cultura emprendedora está muy bien vista. Quizás porque sea un país hecho por pioneros se valora muy positivamente el hecho de que una persona quiera emprender su propia empresa. En el sur de Europa, es todo lo contrario, " Tu búscate un empleo fijo y si es posible de funcionario ", "Pero ¿cómo vas abandonar un empleo fijo en un banco?" "¿No sería mejor trabajar para una empresa grande?" Este es el tipo de comentarios que suele hacer cualquier persona que no emprende pero que sobretodo le da miedo emprender y que por supuesto es lo que transmite al que decide emprender.

Personalmente, he recibido los más agradecidos y animosos comentarios por parte de hermanos, del tipo "eso no es un modo de vida", "has hecho mal dejando tu puesto de trabajo en una empresa". Por parte de amigos "jajajaja…el empresario que no se puede permitir salir a cenar una noche por ahí" o incluso de alguna pareja "es que los novios de mis amigas todos trabajan en empresas" o "envía tu curriculum a esta entrevista de trabajo, es perfecto para ti, seguro que te contratan", "es que yo quiero algo seguro". Obviamente todas estas personas, no comprendían ni se les pasa por la cabeza la idea de emprender. No sé si casual o causalmente todas estas personas tenían empleos fijos y lo más curioso eran hermanos o hermanas mayores (eso se merece otro post).




Sinceramente y con la mano en el corazón, no creo que lo hiciesen con ninguna mala intención, lo hacían y lo decían porque pensaban que lo mejor para mí era lo que era mejor para ellos.

Si de verdad tienes un ansia, si de verdad tienes un deseo, si de verdad tienes un sueño o una visión, la gente que de verdad te apoye estará a tu lado, en las duras y en las maduras. Pero eso sí, te apoyan si de verdad ven un esfuerzo, una honestidad y sobre todo un deseo sincero de hacer bien las cosas.

Que no te incomode que no te apoyen como a ti te gustaría. No guardes rencor si no te dicen lo que te gustaría oír. Pero si de verdad te apoyan agradécelo como puedas y tanto como puedas. Gracias Juan. Gracias Alex. Gracias Félix. Gracias Pablo. Gracias David. Y gracias, muchas gracias Pili.


 
Guillermo Sánchez Prieto


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miércoles, 3 de mayo de 2017

LA MEJOR PELÍCULA PARA ENCONTRAR EMPLEO (O NO)


Dedicado a quienes, de verdad buscan empleo

Una de las mejores películas que he visto en los últimos años que aborda el tema de la crisis económica y la empleabilidad de los últimos años es The company men (John Wells, 2010). Esta película relata la crisis de un gran grupo empresarial en el que su cúpula directiva prefiere sacrificar empleos a renunciar a privilegios, excesos y frivolidades. De manera progresiva se sigue la historia de tres empleados que dejan de serlo. A partir de ahí se observan tres actitudes que reflejan valores y manifiestan comportamientos sobre cómo encontrar o no empleo. De hecho, esta película es una de las  tareas casi obligatorias en nuestro curso Trabaja en seis meses (o te devolvemos el dinero). 



Veamos los tres caracteres:

El sobrado. El personaje interpretado por Benn Affleck es el del habitual hombre de empresa excesivamente seguro de si mismo, confiado en que él no debe acometer ciertas tareas y que va a encontrar empleo en cuestión de semanas. La realidad le indica que ni es tan bueno como se cree ni el mercado está tan fácil como se pensaba. Este personaje no encuentra un empleo hasta que toca fondo. Es interesante ver cómo se comporta en los momentos previos a las entrevistas y durante las mismas. Realmente no invierte su tiempo en nada productivo pues piensa que está todo conseguido y que no hay que hacer nada. Finalmente ha de aceptar trabajos que nada tienen que ver con su trayectoria profesional y hasta que no toca fondo y se ve obligado a trabajar de albañil, no despega. Moraleja: ponte manos a la obra cuanto antes y acepta algo para después negociar. Siempre estás a tiempo de salir, pero no de entrar. La mejor frase: “no puedo parecer un imbécil más con un currículum en la mano. Tengo que parecer un triunfador“

El cobarde. Chris Cooper encarna la imagen de un hombre leal a la compañía en la que ha estado toda su vida trabajando. Cuando es despedido, la situación le supera y no sabe qué hacer. De hecho apenas da algún paso y ruega por un trabajo, casi lo mendiga. Es interesante observar de este personaje cómo se deja presionar por su pareja, por su hija y por la situación. Incapaz de decir no. Moraleja: cuanto antes aceptes que estás en el desempleo, antes comenzarás a buscar trabajo de calidad. La mejor frase: “no sé qué está pasando pero me he escondido aquí durante todo el día”.

El resolutivo. Tommy Lee Jones interpreta el papel de un hombre de la empresa que codo con codo levantó junto al dueño un emporio industrial de cientos de millones de dólares. Es el más rápido en aceptar que las cosas son distintas, que ya no tiene un empleo y también es el más rápido en ponerse manos a la obra. Sus motivaciones no son el dinero fácil y una vida lujosa. Sus motivaciones son crear empleo de calidad y vivir su vida laboral con pasión y sentido. Moraleja: si nadie te da una solución crea la tuya propia. La mejor frase: “siempre he dicho lo que estaba bien y lo que estaba mal y esto esta mal”.

¿Qué papel estás interpretando? ¿Qué papel quieres interpretar? De ti depende. Buen cine y buen trabajo.



 
Guillermo Sánchez Prieto


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lunes, 13 de marzo de 2017

CUÁNDO NEGOCIAS ¿DAS O PIDES?

Una actitud adecuada en la negociación puede ser la clave que establezca la diferencia entre el éxito y el fracaso. Cuando se acude a una negociación la actitud es, en muchas ocasiones, la de pedir. Se pide que el otro sea benévolo y condescendiente, que mejore su oferta, que baje el precio del inmueble, que entienda tus sentimientos, tus necesidades, pedir que… Sin embargo ¿Qué sucede cuando se muestra una actitud de pedir y no de dar?  
  • No tenemos el control de la situación: Cuando alguien va por vez primera a una entrevista de trabajo o acude a un banco a pedir un crédito ¿va nerviosa o tranquila? ¿Por qué va nervioso? Normalmente, en este tipo de situaciones se está ansioso porque se adopta una actitud que no es la de adecuada: cuando se adopta la actitud de pedir se está dando el poder al otro. Se le dice algo así como “tienes algo que necesito”. Es uno mismo el que tiene que controlar la situación. La actitud adoptada condiciona la del otro. Por decirlo de alguna manera cuando tenemos una entrevista de trabajo podemos elegir quien entrevistar a quien: si yo al entrevistador o la persona que me entrevista a mí. De ti depende.
  • El poder de decisión ha quedado en las otras manos: Aparece el estrés: Cuando se opta por la actitud de pedir, se está cediendo el poder al otro. La inseguridad surge porque el poder de decisión queda en manos de la otra parte. Ya no se controla el resultado y eso provoca estrés. En el momento en que se comienza a pedir, el poder de decisión queda en las otras manos. Si quieres tener el poder, ofrece. No solo pidas. Y para ofrecer tienes que conocer qué tienes o qué puedes llegar a tener.
  • No se puede ofrecer nada al otro: Peticiones como: ¿Me prestas? o ¿Podrías…?  Ceden directamente el poder al otro. La sensación de incertidumbre aumenta con ello. Pero ¿qué ocurre si se adopta una actitud de dar y no de pedir? ¿Qué ocurre cuando se hace un regalo que se sabe que va a gustar? Es uno el que controla la situación. Cuando se negocia, se ha de adoptar la actitud de dar porque se posee algo que el otro necesita, hay algo que ofrecer.

Métetelo en la cabeza: si alguien quiera negociar contigo es porque tienes algo que al otro le interesa (o que cree que a él que le interesa). Si alguien te pide algo, entonces te están dando poder.

 
Guillermo Sánchez Prieto 


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