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lunes, 21 de mayo de 2018

CURRÍCULUM VITAE: IMAGINACIÓN AL PODER.


El recurso más escaso no es el oro ni el tiempo. En el tiempo en el que vivimos el recurso más escaso es la atención de las personas. Una de las principales características de un buen currículum vitae es, precisamente, que llame la atención. Si no conseguimos que nuestro curriculum tenga ese efecto es como si no existiese. 

Hace unos días, en Elche, impartiendo un programa de emplehabilidad de la Escuela de organización Industrial me topé con algo realmente curioso. El currículum vitae que vemos en las imágenes. Un curioso “folleto” en el que vienen explicados ,y muy bien resumidos, la trayectoria, capacidades e intereses de esta joven que se define como futura zoologa.







Una de las principales ventajas de este tipo de currículum es que ahorra mucho tiempo a quien lo lea y desde luego que no pasa desapercibido. Luis Puchol, Catedrático de la Universidad Pontificia Comillas, decía que las características que un currículum tenía que cumplir eran las del acrónimo AIDA; llamar la atención, provocar interés en leerlo, suscitar el deseo de contactar con la persona e impulsar a la acción. 

Puede ser, que luego esta chica no consigan su objetivo final. En cualquier caso, lo que sí puedo afirmar es que tiene muy claro cuál es su objetivo y de momento consiste en que la llamen para una entrevista. Quien piense que un currículum vitae es un medio para conseguir un empleo se está equivocando de principio a fin. El objetivo de un currículum ha de ser conseguir una entrevista, nunca un trabajo. Eso, vendrá después. 




 

Guillermo Sánchez Prieto


                                        

lunes, 26 de marzo de 2018

SI ERES FORMADOR... PROCURA NO TRABAJAR CON ESTAS EMPRESAS



Hace tiempo escuché la frase de que tenías que seleccionar a tus clientes. La verdad es que no me quedó muy claro aquella afirmación. Años después la entendí cuando tuve que lidiar con determinadas empresas, si es que se les puede llamar así.



Obviamente, no voy a decir nombres de empresas. Simplemente voy a dar características de empresas con las que no conviene trabajar, si eres un formador autónomo.  Algunas de las características con las que suelen afrontar una contratación de un freelance suelen ser estas:

1.     Lo primero que te preguntan es por el precio: De acuerdo, es una empresa y hay que ganar dinero. Pero no a cualquier precio. Si solo te preguntan por el precio, o lo primero que te preguntan es por el precio, que se enciendan las alarmas.
2.     No te preguntan por los métodos con los cuales enseñas o entrenas. Simplemente les preocupa: que se llenen una serie de horas, con un grupo de personas, en un momento dado.
3.     Sobre todo les preocupa la forma (el PowerPoint, los bolígrafos, la sala…) en definitiva, importa más lo que se ve ,que lo que se transmite.
4.     No evalúan la formación. Ni siquiera preguntan, ¿qué tal ha ido? Una vez más, solo les preocupa llenar una serie de horas en un momento dado.
5.     No te hacen partícipe de la evaluación, si es que la llevan a cabo. No les interesa invertir ni un minuto más, salvo que sea muy barato para ellos.
6.     A la hora de pactar el precio, siempre te dicen que no pueden pagar más. Pero rara vez explican por qué. Planteadles la posibilidad de trabajar a porcentaje, verán como enseguida dicen que no. Rara vez comparten información sobre lo que van a ganar ellos.
7.     En Grupo BLU pagamos, dependiendo de nuestros clientes, entre 50% y 60% a nuestros colaboradores. Al fin y al cabo, los formadores son los que te puede dejar bien, como empresa y te puede dejar muy mal, como empresa.

En una ocasión me llamaron de una empresa de formación en la que me ofrecían impartir clases de negociación a una multinacional del sector del motor al increíble precio de 20 € la hora. Las sesiones eran de hora y media y fuera de la ciudad de Madrid. Cualquiera podrá entender que con estos precios no interesa trabajar. Lo que más me sorprendía era que buscaban a otra persona puesto que la profesora de negociación que tenían no había dado muy buenos resultados. Y encima les sorprendería. Como dicen en Estados Unidos: Si pagas con cacahuetes ,tendrás monos.


Si trabajas con empresas excelentes, llegarás a tener resultados excelentes. Si trabajas con empresas poco profesionales, tendrás resultados poco profesionales puesto que tendrás un desarrollo poco profesional. Elige a tus clientes y tu desarrollo será mucho mejor. Mucha suerte.



 

Guillermo Sánchez Prieto

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lunes, 5 de febrero de 2018

PRUEBA ESTO CON TUS ESTUDIANTES Y VERÁS QUÉ PASA


Hace tiempo conocí a un grandísimo pedagogo llamado Pedro Morales. Recibí un curso suyo como profesor de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid. Nos enseñaba técnicas y estrategias de evaluación. Sencillamente clarividente al tiempo que apasionante.



Una de las estrategias que nos enseñaba era sencilla para “controlar“ la asistencia a clase. Le llamaba “one minute paper” (trabajos de un minuto). Consistía en que al final de la clase pidas a tus alumnos que escriban en un papel lo que más les ha gustado y lo que menos de esa sesión que acababa. Aquello me sugirió una idea para el final de curso. Hacer lo mismo en mi asignatura de negociación pero con un poco más de tiempo y al terminar el año lectivo. Pero no para controlar, sino para aprender de ellos.

Hará unos cuatro años que vengo desarrollando esta técnica con mis propios estudiantes. Es muy sencilla. Consiste en pedirles que escriban en un papel lo que más les ha gustado del curso y lo que menos. Además les solicito que escriban qué es lo más relevante que han aprendido. Específico que pueden decir lo que les ha gustado y lo que no tanto sobre la signatura, sobre mi estilo de enseñanza o sobre mí como persona.

Puede ser muy duro a veces. Pero también te hace mejor docente, asegurado. Leer afirmaciones como que uno ha de comunicar mejor los cambios de clase, que el sentido del humor puede ser un asunto delicado (sobre todo cuando hay diferencias culturales pues el grupo tiene una gran diversidad de nacionalidades) o que tal o cual concepto no ha quedado claro, es necesario escucharlo o leerlo.


Por el contrario, resulta gratificante y le anima a uno ver que va en la buena dirección cuando lees cosas como: “gracias a esta asignatura he decidido realizar algunos cambios vitales”, “gracias a esta asignatura he conseguido tener una mejor relación con mi pareja”, “lo que me has me gustado ha sido que no se utilice PowerPoint, el método enseñanza, la participación del alumnado” etc.

Una vez que tengo estos valiosísimos documentos de los estudiantes, los dejo “Dormir el sueño de los justos”. Y unos 15 días antes de que empiece el siguiente semestre los leo y procuro implementar todos los cambios que me recomiendan.

Esta práctica la llevo acabo tanto en mis actividades como profesor universitario como en Grupo BLU. La he sugerido a otros formadores y la utilizan también en sus cursos con un gran éxito de acogida.

Nada como enfrentarte a la opinión de tus estudiantes. Nada como conocer qué opinan de ti y de tu asignatura de verdad. ¿Qué ha sucedido? Que año tras año soy mejor en mi profesión. Así de sencillo.



miércoles, 13 de diciembre de 2017

CUANDO TIENES UNA ENTREVISTA DE TRABAJO ¿QUIÉN ENTREVISTA A QUIÉN?


Cuando tenemos una entrevista de trabajo es común conceder el poder a quien nos entrevista. Con conceder el poder me refiero a pensar que la única capacidad de decisión es la de la persona que nos entrevista o la de la empresa que representa. Sin embargo, con este post es posible que nos demos cuenta de que necesariamente no tiene porque ser así.



Mi colega Chomin Alonso afirma con toda razón, que en una conversación, quién pregunta controla. Por lo general,  cuando acudimos a la entrevista vamos con la actitud de que la persona nos entrevista a nosotros pero nunca al revés. ¿Por qué no hacerlo de esta manera? Entrevista tú también a la empresa que te está entrevistando. Que se note que tú también tienes capacidad de elegir, que tú también eres responsable de tus decisiones, que tú también tienes poder.

Por lo general cuando el entrevistador de la empresa acaba de explicar lo que considera oportuno, llega el consabido ¿tienes alguna pregunta? A lo que la mayoría dice no, a los que por lo general no se suele seleccionar. Una minoría pregunta casi siempre por tres elementos: salario, horario y vacaciones. A esta minoría tampoco se la suele seleccionar puesto que la impresión que causa es la de buscar la recompensa y no preguntar por el esfuerzo. Una ínfima minoría es más avispada. ¿Quieres formar parte de esta minoría que por lo general suele continuar con la selección? Entonces sigue leyendo, por favor.


Si quieres trasmitir que eres bueno en lo tuyo entonces pregunta por los medios que vas a tener disponibles para acceder a ese puesto que tanto dices que quieres. Esto es, pregunta por todo aquello que tenga que ver con lo necesario para poder desarrollar tu trabajo lo mejor posible. Un ejemplo: si fueses pianista profesional y te requiriesen un recital de piano preguntarías por aspectos tales como el piano, el tipo de auditorio, el banquetín que vas a utilizar, la iluminación, etc. En el caso de tu puesto de trabajo es exactamente lo mismo, si vas a trabajar como contable, por ejemplo, pregunta por qué tipo de programa informático utilizan, qué tipo de entorno operativo, si vas a tener posibilidades de formarte, si hay un plan de prevención de riesgos laborales, etc. En definitiva pregunta por todos los medios que consideres necesarios para seguir siendo el número uno que dices ser. De esta manera tú también entrevistas a la empresa. Tú también demuestras que tienes poder y tú también demuestras que eres profesional. Recuerda, el que pregunta controla.


Guillermo Sánchez Prieto
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lunes, 27 de noviembre de 2017

FORMACIÓN: CÓMO DISTINGUIR A UN PROFESIONAL DE UN AFICIONADO EN 14 CARACTERÍSTICAS (parte II)


Seguimos con las características que diferencian a un formador profesional de un aficionado:


1.     Las fuentes. Pregunta de donde, o en qué se basan sus conocimientos. La experiencia muchas veces es una fuente legítima, pero no suficiente. No es el título universitario a lo que nos referimos, es sobre todo, las fuentes de conocimiento: libros, revistas… pregúntale es por el último libro que han leído sobre la materia a ver qué responden.

2.     No presentan la oferta por escrito. Simplemente presentan oferta verbal (puede parecer extraño pero todavía se dan muchos casos).

3.     No presentan referencias. Preguntarles por sus antiguos clientes o sus actuales clientes.

4.     Siempre te aseguran resultados. Es sabido que en una sesión de formación o en un programa de formación no todo el mundo consigue resultados. Si te aseguran un 100 × 100 de garantía pide algo a cambio. Los milagros, al menos en la formación, todavía no se han dado.

5.      Te hace falta esta formación. En consonancia con el número uno, el precio, lo que les preocupa es que hagas la formación sí o sí. No son capaces de llegar a decir en efecto, no te hace falta esta formación o al menos no a todo el mundo o no necesitas que sean tantas horas.

6.     Te hace falta más formación.  Siempre, por supuesto te hace falta más formación. Recientemente un supuesto experto en formación en comunicación respondía así ante la pregunta de uno de los participantes: ¿y  para practicar todo esto que hemos visto hoy? (señal de que la formación muy práctica no había sido).  La respuesta fue: “repetir esto una vez al mes”. El participante requirió más precisión y preguntó: “repetir esto ¿qué?” La respuesta fue demoledora: el curso conmigo una vez al mes, claro. Sin más comentarios.

7.     Te lo dan hecho. Lo que tienes que hacer es…  suele ser su frase favorita. Si te dicen lo que tienes que hacer no te desarrollas tanto como si te ayudan a que lo descubras. Por eso prefieren darte la receta para que así les necesites.

Guillermo Sánchez Prieto
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