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martes, 7 de noviembre de 2017

FORMACIÓN: CÓMO DISTINGUIR A UN PROFESIONAL DE UN AFICIONADO EN 14 CARACTERÍSTICAS (parte I)


Ciertos supuestos profesionales terminan por no serlo. Al menos en el ámbito de la formación. Por nuestra parte queremos contribuir a distinguir a un buen profesional de una aficionado o de un oportunista. En 14 puntos que explicamos a continuación:


  1. El precio. Lo que más les preocupa es el precio y fundamentalmente el precio. Por lo general suelen ofrecer simplemente una propuesta económica sin más. ¿Quieres contratar un profesional o a un mercenario?
  2. No detectar necesidades. No plantean ningún método de detección de necesidades. Directamente creen saber lo que el participante necesita sin haber hecho al menos una pequeña encuesta, alguna llamada telefónica o al menos una entrevista con el responsable de formación.
  3. No evalúan la satisfacción. Ni con el cliente ni con los participantes. Nos preguntan si el curso ha gustado, en que puedes mejorar. No pasa ni un solo cuestionario ni preguntar. Si no se pregunta por la satisfacción es muy difícil mejorar. Lo que no se evalúa se devalúa.
  4. Si evalúan no comparten los resultados. Algo quiere decir que no ha ido bien 
  5. La persona. Pregunta por la experiencia del formador, otra historia y sobre todo por sus métodos. Como enseñan lo que quieren enseñar. ¿Tiene variedad de métodos? ¿tiene método? O son solo técnicas.
  6. No se plantean objetivos de ningún tipo. Los profesionales de la formación saben que hay tres tipos de objetivos a la hora de abordar la formación. Si no te plantean ningún objetivo decente ni docente
  7. Nos presentan los contenidos. Si es que han detectado necesidades, no presentan los contenidos sobre los que se va a trabajar.

Guillermo Sánchez Prieto
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martes, 3 de octubre de 2017

¿RECLAMACIÓN O REVISIÓN?

 
Con el comienzo del curso escolar, tanto en niveles obligatorios como universitarios, nos viene a la mente los temidos, sempiternos e inevitables exámenes. Aún es pronto para pensar en ellos. Pero son el instrumento de muchas materias para de evaluar los conocimientos y procedimientos que cualquier alumno ha adquirido a lo largo de un periodo de aprendizaje.

Con el advenimiento del Plan de Convergencia Universitaria Europea, también conocido como Plan Bolonia, los planes de estudio y la forma de evaluar han variado sustancialmente respecto a otras épocas. Pero no es menos cierto que exámenes, como siempre los hemos entendido, todavía existen. Y no son pocos los profesores que siguen haciendo uso de este instrumento para que sus alumnos demuestren todo lo aprendido a lo largo de un semestre. Es decir, todavía nos tenemos que enfrentar al papel en blanco con nuestro lapicero cargado de nervios e incertidumbre para pasar esa temida asignatura. Pero los nervios y ansiedad que genera esta actividad es otro capítulo del que hablaremos en su momento.


Hoy quiero centrarme en lo que sucede tras una prueba. Y me refiero a las conocidas reclamaciones de exámenes. Comentándolo con un buen compañero y mejor amigo, hacíamos una reflexión sobre lo equivocado de la terminología. Ya que nos hemos acostumbrado a hablar de reclamación y no de revisión de exámenes, que sería el termino más apropiado. Y particularmente de la actitud ante la que muchos de nuestros alumnos encaran este derecho. ¿Pedir o dar? Cuando alguien reclama un examen con actitud de pedir, en cierta medida está presuponiendo que el profesor se ha equivocado. Que ha cometido un error de precisión y que el trabajo del alumno no se ha visto recompensado proporcionalmente a su esfuerzo invertido. Quien pide reclamar, está suplicando esa media milésima de punto que le puede salvar del fracaso total. O una injusta recompensa a una pobre gestión de la materia. Todo profesor es susceptible de cometer errores en sus correcciones. Pero dar por hecho que el profesor manifiesta una incapacidad manifiesta para evaluar el trabajo que ha transmitido durante un semestre es poner en duda su profesionalidad.


Por otro lado, aproximarse a una revisión de examen con actitud de dar, de ofrecer lo mejor de cada uno ante el docente que ha evaluado, dirá mucho de ese alumno. Demostrará su interés por mejorar y ampliar sus expectativas y compromiso ante esa asignatura. Asumir los errores y prestar atención en los posibles fallos para mejorar en el siguiente examen, es una actitud constructiva y propia de una persona madura. Así que, ojalá no se de el caso, suspendas tu próximo examen y ejerzas tu derecho de revisión, piensa…¿vas a pedir o a dar?

 David Gómez Sanz, colaborador en Grupo BLU
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PRESENTACIÓN DE REGLAS SENCILLAS PARA EL ÉXITO UNIVERSITARIO
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lunes, 11 de septiembre de 2017

TEMPUS FUGIT: SI HUBIERA SABIDO ESTO


El otro día quedamos unos amigos para pasar una distendida noche de interesante conversación. Desde nuestras cualidades, motivaciones y eso que se denomina vocación, todos habíamos pasado por la experiencia universitaria. Y todos conservábamos, con meridiana memoria, lo que fueron nuestros días jóvenes como universitarios. Las opiniones y experiencias diferían unas de otras. Para algunos fue un tiempo inolvidable, muchas veces regado por el jolgorio y la jarana. Otros recordaban los estrechos lazos de amistad con compañeros que, casi veinte años después, todavía permanecen en el tiempo. Y para otros, cómo éste fue un tiempo de descubrimiento de nuevas expectativas y apertura para asumir y aceptar distintos retos y responsabilidades. Esa es la grandeza de la universidad: su diversidad, su libertad de pensamiento, la aceptación del otro con sus características intrínsecas dentro de un marco de respeto.

http://www.blugrupo.com/libros/30/exito-universitario-en-119-consejos

Pero es significativo cómo todos recordábamos la pesadilla que suponía los temidos meses de febrero y junio encerrados en bibliotecas o salas de estudio para estudiar, memorizar y repetir temarios muchas veces ininteligibles. Horas y horas de esfuerzo intelectual para jugarse los anteriores meses de trabajo a una sola carta en los exámenes parciales o finales. Esfuerzo que no siempre se veía reflejado en las calificaciones. Y es que la falta de experiencia en este mundo pasaba factura. El error típico del neófito universitario es pensar que el tiempo es flexible y que el día da para todo, procrastinando todas las tareas. Una mala estrategia a la hora de plantear una asignatura, unos pobres hábitos de estudio o distracciones continuas con los compañeros de clase, colegio mayor o piso son suficientes para dar al traste con todos los primeros meses, e incluso primeros años, de carrera. Con el coste humano, intelectual y financiero que todo ello supone.


Tempus fugit. El tiempo pasa. Y muy rápido. Incluso en la efervescencia de la juventud cuando parece que los días estivales son eternos. Y desde estas líneas nos gustaría recomendar a todos aquellos que empiezan sus estudios que vivan la experiencia universitaria con el corazón, con el alma y sobre todo con la cabeza. Y que todo apoyo en esta línea de salida nunca viene mal. Por eso nos gustaría proponer un libro de obligada lectura para los universitarios que quieran comenzar esta andadura con éxito. Seguro que lo agradecerán cuando comiencen con sus primeros exámenes, trabajos, presentaciones en público o entregas. “Éxito universitario en 119 consejos” del doctor Alan Cirlin es un manual de fácil lectura que condensa la experiencia de cientos de profesores y estudiantes que como tú pasaron por esta interesante etapa. Y cómo estos consejos les ayudaron a superar los primeros meses, o incluso años, de universidad sin fracasar en el intento. Adquiérelo ya en blugrupo.com y verás como el tiempo no se escapa entre tus dedos. Y conseguirás tener éxito en tu vida como universitario. Si hubiera sabido esto en su momento, todo habría sido mucho más fácil.


David Gómez Sanz, colaborador en Grupo BLU


lunes, 27 de marzo de 2017

PRESENTACIÓN DE REGLAS SENCILLAS PARA EL ÉXITO UNIVERSITARIO

Hola. Sean todos muy bienvenidos. Por favor, sentaos, relajaos y disfrutad de la lectura. Mi editor, Guillermo Sánchez Prieto, me pide contribuir con algunos pensamientos sobre tres de mis libros de los que se formó una muy buena opinión como para traducirlos y publicarlos. 

Debido a la próxima publicación de mi libro sobre habilidades de estudio, comenzaré con eso. Pero antes de empezar, me gustaría agradecer a Guillermo y todo su equipo por un trabajo duro. Aprecio su fe en mis esfuerzos y les deseo grandes éxitos en todas sus aventuras.

http://www.blugrupo.com/libros/30/exito-universitario-en-119-consejos
Éxito universitario en 119 consejos fue una idea sencilla pero compleja de organizar y agrupar. Está basada en tres creencias fundamentales:

Primera: conforme continúas haciendo algo, te vuelves mejor en eso. Cometes menos errores, eres más eficiente, y disfrutas más. Personalmente, yo estudié en cuatro universidades distintas obteniendo tres títulos distintos. Y con el tiempo aprendí muchos atajos y trucos para alcanzar resultados excelentes.

Segundo: trabajar más duro no significa automáticamente una mejor experiencia de aprendizaje. Muy a menudo quiere decir justo lo contrario. El estudiante al que se le presenta una lección como algo fácil de seguir y entender, es más probable que aprenda esa lección más rápidamente y más detalladamente que en una en la que tengan que trabajar duro para completarlo. Sí, algunos materiales son más difíciles que otros de comprender. Pero es (o debería ser) trabajo del docente encontrar la manera para que el material más difícil sea más fácil de entender y dominar.

Y tercero: la educación debería ser divertida. Incluso aprender una materia difícil debería ser divertido. Aprender es una actividad muy natural. Casi todos los animales en la naturaleza son máquinas de aprendizaje: aprenden de la experiencia, la observación y del ensayo y error. A las personas les gusta aprender, así que ¿por qué tendrían que necesitar un libro como el mío para explicar formas fáciles para aprender en la universidad?


Es debido a que la mayor parte de los estudiantes cuando llegan a la universidad ya han perdido el amor por aprender. Se les ha presionado con exámenes y con fechas tope. Se les ha aburrido hasta la extenuación con el cansancio y la repetición. Y sobre todo, han visto su inteligencia insultada con reglas innecesarias, requisitos ridículos y un montón de trabajo sin sentido. Se les ha sobrepasado con aprendizajes absurdos y materiales que no inspiraban, presentados por educadores que no inspiraban.

Y por favor no me entendáis mal; no quiero enfatizar demasiado. Hay miles de educadores verdaderamente sobresalientes en cualquier lugar. Pero también hay demasiados docentes que deben trabajar en otros sitio para llegar a final de mes. Las prioridades de los gobiernos hacen que sea imposible para los colegios pagar lo suficiente de manera que tienen que trabajar en otro lugar. Y demasiada parte del tiempo y energía que podrían ser decicados a mejorar la calidad de su enseñanza, se ven ensombrecidos por una ingente cantidad de burocracia exigente sobre informes de desempeño y asistencia a seminarios “educativos” así como numerosos formularios, archivos y tonterías. Bien, supongo que tú en las trincheras, sabrás de lo que estoy hablando.

En esta luz, mi texto sobre la reglas sencillas está diseñado para ayudar a los estudiantes a superar el casi inherente tedio de la educación moderna. Y ayudarles a conseguir una educación real para su compromiso, energía y esfuerzo.

 Doctor Alan Cirlin

De la mano de Grupo BLU, Alan Cirlin visitará España del 17 al 23 de abril. Si quieres que el Doctor Cirlin visite tu centro o institución, contacto con nosotros en info@blugrupo.com o llamando al 657845569


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ENGLISH VERSION
 
Hello, hello . . . You are all very welcome. Please sit back, relax, and enjoy the read.  My Publisher, Guillermo Sánchez Prieto, asked me to contribute a few thoughts about three of my books which he thought highly enough of to have translated and published. Since my study skills text is just being released, I’ll begin with that.  But before I start, I would like to thank Guillermo and his entire staff for all of their hard work. I appreciate their faith in my efforts and wish them tremendous success in all things.

http://www.blugrupo.com/libros/30/exito-universitario-en-119-consejosSimple Rules for Success in College.  It was a simple idea but a complex undertaking to compile and organize.  It was based on three fundamental belief:



First, as you keep doing something, you get better at it. You make fewer mistakes, become more efficient, and enjoy yourself more. I studied at the four different universities for nine years, earning three degrees. And over that time I learned a lot of short cuts and easier ways to achieve top quality results.

Second, Working ‘harder’ does NOT automatically mean a better learning experience.  Quite often it means the exact opposite. The student who is presented a lesson which is easy to follow and easy to complete, will likely learn that lesson more quickly and more thoroughly than one they have to grind their way through to finish. Yes, some materials are more difficult to comprehend than others. But it is (or ought to be) the job of the teacher to find a way to make that difficult material easier to understand and to master.

And third, Education should be fun. Even learning the difficult material ought to be fun.  Learning is a very natural activity. Almost all animals in nature are learning machines: They learn from experience, observation, and trial and error. People like to learn, so why should they need a book like mine to explain ways to make college easier? 


It’s because by the time most kids get to college they have had the love of learning beaten out of them.  They’ve been stressed and pressured by testing, and deadlines. They’ve been bored to tears with dullness and repetition. And they’ve had their intelligence continually insulted by needless rules, ridiculous requirements, and nonsensical busy work. They have been overwhelmed with rote learning methods and uninspired educational materials presented by uninspired educators.

And please don’t get me wrong; I don’t want to overstate my case. There are thousands of really outstanding educators everywhere you go.  But you’ve also got too many teachers who must work two jobs just to make ends meet. Government priorities make it impossible for schools to pay them enough so they can raise their families. And too much of the time and energy they can devote to the quality of their teaching, is syphoned off by a rising tide of bureaucracy demanding assessment reports and attendance at ‘educational’ workshops, and the completion of innumerable forms, files, and foolishness.  Well, you in the trenches know what I’m talking about.

In this light, my simple rules text is designed to help students overcome the almost inherent mindless tedium of modern education and to
enable them to get a real education for their commitment, energy, and effort.


 Doctor Alan Cirlin


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